Sandra
Hace que el concepto vida sea abstracto, hace que la vida sea ella misma, y su cuerpo el territorio por recorrer.
Pone todas mis creencias del revés y hace que algunas ideas cobren vida propia.
El sexo no es un acto, es un lugar. Donde el tiempo corre deprisa y a la vez no existe. Aspiro su energía en cada gemido, exhalo amor en cada palabra susurrada, pierdo peso, me suspendo, no se si existo, soy algo sensorial, el calor de su cuerpo abriga. Me gustan las terminaciones de su cuerpo. Sus ojos atraviesan mi piel, mis músculos, calan en mis huesos, hablan solos, y dejan las palabras en cada rincón de mi cuerpo. grabado a fuego, como se graban los buenos recuerdos y momentos intensos.
Sus lágrimas recorren mi cara cuando el éxtasis le supera.
El sexo no es un acto, es un lugar. No es el paraíso, es mucho más.
Ella es un diamante en bruto, todavía por descubrir.
Tiene miedo a ser ella misma
Se esconde entre mi cuello cuando siente la vergüenza, de la forma más dulce que haya conocido hasta ahora.
Baila, y ríe, y sueña, canta, anda por mi casa como un fantasmita silencioso, a veces muerta de frio, a veces muerta de miedo por la oscuridad.
Dice que mi cuerpo es su hogar, y pienso que ella es el huésped que nunca podré ver marchar.
Dice que es un gusanito, otras que es un alien, otras se lanza a mi cama al grito de ¡ soy un león! Y yo solo puedo pensar por su tamaño y por su dulzura que es un leoncito, el rey de mi selva.
A veces, le asaltan las inseguridades, se deja llevar por el miedo, ese pequeño monstruo que nos habla en la cabeza, contándonos pesadillas hechas realidad, sin que jamás lleguen a suceder.
A veces creo que siente mi ausencia entre mis brazos.
Ella está llena de luz, tanta que podría cegarme en el intento de mirarla fijamente.
Ha llegado el amor a mi, en forma de mujer, con espíritu de niña…..y con mi propio nombre.