Soy un desastre muy contradictorio, la mayor de todas es que no tolero la intolerancia.

lunes, 29 de febrero de 2016

Sandra



Sandra

Ella cree en extraterrestres porque la realidad le aburre. Ella cree en el destino cuando el futuro le abruma Ella piensa en ideas sobre conspiraciones como forma de rebeldía Ella tiene un máster en desengaños y aun así apuesta por un amor con la fuerza de mil titanes. Ella tiene miedo a la soledad, porque se siente sola huele a cachorro y desprende oxitocina Es una superviviente de su mundo, donde la protección, impregnada con olor a alcohol y a sangre fría se extinguió con el paso de sus años. Encuentra orden en su caos continuo. Ella tiene la mayor fortaleza, la que solo da el ser frágil. Sandra entra en mi mundo y me ancla a la vida. 
Hace que el concepto vida sea abstracto, hace que la vida sea ella misma, y su cuerpo el territorio por recorrer. Pone todas mis creencias del revés y hace que algunas ideas cobren vida propia. El sexo no es un acto, es un lugar. Donde el tiempo corre deprisa y a la vez no existe. Aspiro su energía en cada gemido, exhalo amor en cada palabra susurrada, pierdo peso, me suspendo, no se si existo, soy algo sensorial, el calor de su cuerpo abriga. Me gustan las terminaciones de su cuerpo. Sus ojos atraviesan mi piel, mis músculos, calan en mis huesos, hablan solos, y dejan las palabras en cada rincón de mi cuerpo. grabado a fuego, como se graban los buenos recuerdos y momentos intensos. 
Sus lágrimas recorren mi cara cuando el éxtasis le supera. 
El sexo no es un acto, es un lugar. No es el paraíso, es mucho más. Ella es un diamante en bruto, todavía por descubrir. 
Tiene miedo a ser ella misma Se esconde entre mi cuello cuando siente la vergüenza, de la forma más dulce que haya conocido hasta ahora. Baila, y ríe, y sueña, canta, anda por mi casa como un fantasmita silencioso, a veces muerta de frio, a veces muerta de miedo por la oscuridad. Dice que mi cuerpo es su hogar, y pienso que ella es el huésped que nunca podré ver marchar. Dice que es un gusanito, otras que es un alien, otras se lanza a mi cama al grito de ¡ soy un león! Y yo solo puedo pensar por su tamaño y por su dulzura que es un leoncito, el rey de mi selva. A veces, le asaltan las inseguridades, se deja llevar por el miedo, ese pequeño monstruo que nos habla en la cabeza, contándonos pesadillas hechas realidad, sin que jamás lleguen a suceder. A veces creo que siente mi ausencia entre mis brazos. Ella está llena de luz, tanta que podría cegarme en el intento de mirarla fijamente. Ha llegado el amor a mi, en forma de mujer, con espíritu de niña…..y con mi propio nombre.