Como cascabeles de gatos
sonaban sus andares
Y entre chandals y medias coletas
se le revolvian las pecas.
Fuerte como el grito de una niña
en la madrugada, que imagina
monstruos entre las sombras de la ventana.
Frágil como un castillo de arena
que el viento
deshace sin mas un día cualquiera.
Entre el agua de las fuentes
y risas infantiles
desapareció la soledad para siempre.
Renacimos a la edad de seis años,
desde las entrañas de la amistad.
Le hablé de oscuridad y de fantasmas
y en las lágrimas transparentes
de sus ojos marrones y verdes
veía mis propios dolores,
dolores que enterramos años mas tarde
entre palabras, tinta, abrazos y besos.
Sus largos brazos delgados
se abrían como las alas de las palomas
Y entre sus dedos de pianista
corrían la tranquilidad y la paz
que dan las finas gotas de lluvia y el mar.
Cuerda invisible de sonrisas que me ata a la vida.
Refugio eterno,
raíces entrelazadas que recorren mil caminos
caminos de gravilla y polvo fino,
caminos de vida y de muerte
Senderos escondidos.
Deseo que la muerte no la encuentre,
y si la tiene que encontrar,
que espere, y desespere.....
que acuda tarde, y débil
que venga con su abrazo traicionero.
Que venga tarde,
que nos venga tarde......y a la vez.
Soy un desastre muy contradictorio, la mayor de todas es que no tolero la intolerancia.
miércoles, 31 de agosto de 2011
lunes, 8 de agosto de 2011
La adopción etíope
Grietas que hasta puños caben.
Historias que las manos cavan.
Empezó a latir diferente.
El frío del relente era hielo en las aceras
En la espera pensaba en mi apariencia
Con un peluche despeluchado color canela.
Era lo mejor que había encontrado
En tan altas horas mañaneras.
De una ancha y alta puerta de madera,
De entre los mil colores de las vidrieras
Salió una luz fulminante, llena de una sonrisa morena
Y con la piel suave como la seda.
Tan pequeño, indefenso, un leoncito destronado,
Que sería para siempre el rey de mi corazón arbolado.
Mi voz sonó nerviosa, su voz angelical
Traía una vasija y una figurita de metal.
Lo quise desde el primer momento,
Lo quise casi desde que lo pensé,
Desde que lo imagine viniendo desde tan lejos
para ayudarme a no enloquecer, para no pensar
en otra cosa, que no fuera cuidar de él.
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