Soy un desastre muy contradictorio, la mayor de todas es que no tolero la intolerancia.

lunes, 8 de agosto de 2011

La adopción etíope









Y mi corazón lleno de grietas y historias,
Grietas que hasta puños caben.
Historias que las manos cavan.
Empezó a latir diferente.

El frío del relente era hielo en las aceras
En la espera pensaba en mi apariencia
Con un peluche despeluchado color canela.
Era lo mejor que había encontrado
En tan altas horas mañaneras.

De una ancha y alta puerta de madera,
De entre los mil colores de las vidrieras
Salió una luz fulminante, llena de una sonrisa morena
Y con la piel suave como la seda.

Tan pequeño, indefenso, un leoncito destronado,
Que sería para siempre el rey de mi corazón arbolado.
Mi voz sonó nerviosa, su voz angelical
Traía una vasija y una figurita de metal.

Lo quise desde el primer momento,
Lo quise casi desde que lo pensé,
Desde que lo imagine viniendo desde tan lejos
para ayudarme a no enloquecer, para no pensar
en  otra cosa, que no fuera cuidar de él.

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